Cuando el Alzheimer llama a tu puerta

 

 

Dolor-y-cerebro

Nunca olvidaré el día que nos dijeron que mi niña tenia Alzheimer.La sensación de miedo, de tristeza, de pena, sobre todo de pena.

La vuelta a casa después de que nos dieran el diagnostico, fue en silencio. Me encanta hablar, y además en los malos momentos siempre tengo una palabra de aliento, y empleo el sentido del humor, pero ese día desaparecieron las palabras y el sentido del humor se esfumó.

Debes saber que cuando el Alzheimer entra en tu vida, bien porque se lo hayan detectado a un familiar tuyo o a ti mismo, pasarás por unas etapas bastante comunes a todos los que nos encontramos en esta situación:

  • Negación del problema: Dudar del diagnóstico y de la pericia médica dando todo tipo de jusificaciones a esos olvidos y rarezas, es una técnica habitual que nos ayuda a controlar los miedos y ansiedad que aparecen en esos momentos. Aquí son típicas las frases “siempre ha sido muy despistado”, o ” no es Alzheimer es demencia”, como si esto último no fueran tal para cual.
  • Enfado: Cuando la situación es tan evidente que no cabe la negación del problema aparecen sentimientos de rabia y malestar por la “injusticia” que supone la nueva situación en la que nos hallamos inmersos y que condiciona en mayor o menor medida la dinámica familiar.
  • Depresión: La pérdida de energía nos debilita en todos los sentidos y los episodios depresivos aparecen. La adaptación a situaciones así no es fácil y en muchas ocasiones se precisa de apoyo psicológico antes de vernos sobrepasados.
  • Resolución: A partir de ahora se adquiere mucho más control sobre los sentimientos de ira y rabia por los que hemos pasado, aunque la pena y la tristeza sigan existiendo. Es un periodo de aceptación y asimilación de esta condición a nuestro día a día.

Por ello te aconsejo: No te entregues a los recuerdos, vive el presente y no te agobies por el futuro. Aprende a compartir tus sentimientos, te sentirás menos solo cuando lo hagas. No te aísles ni aísles a tu familiar, solo os causará desconexión con el mundo empeorando la situación. No te sientas avergonzado, tu familiar no es consciente y lo que necesita ver en ti es apoyo y cercanía. Cuídate para poder cuidar. Mantén tus actividades de ocio y ten tiempo “para ti”. Descansa y aliméntate correctamente. Busca ayuda en las asociaciones y solicita ayuda profesional siempre que lo necesites. Las siguientes son algunas de las situaciones más frecuentes de los enfermos en casa y las actitudes que pueden ayudar a superarlas:

  • Alteraciones del sueño      Mantener la actividad durante el día . Ir al servicio antes de ir a dormir .Si se despierta durante la noche recordarle la hora que es y lo que hay que hacer .Tener en cuenta las preferencias del enfermo a la hora de acostarse
  • Vagabundeo   Facilitar la orientación en el medio .Tratar de ver cual es la causa de esta conducta, localizando la situación previa que puede haberla desencadenado.
    • Preguntas repetitivas    Distraerle con otros temas o actividad. Tranquilizarlo . Empeoramiento al atardecer .Intentar que a esta hora del día el ambiente sea lo más tranquilo posible, ya que este empeoramiento suele deberse al gran esfuerzo que durante el día tienen que hacer los enfermos para orientarse, aclarar su confusión y adaptarse al medio.
      • Quejas e insultos    Intentar comprender la constante confusión y el sentimiento que el enfermo tiene de estar perdido, confundido y aislado, y que en la mayoría de los casos manifiesta en contra de su cuidador.
      • Alucinaciones y delirios   Las alucinaciones generalmente son visuales, los enfermos ven cosas que no son reales y los delirios  generalmente son de robo, de referencia o celos. Ante estas alteraciones intentaremos disminuir la  ansiedad del enfermo, con actitudes de tranquilidad pero sin intentar convencerlo ni hacerlo razonar de lo contrario.
  • Comunicación   La familia debe intentar aprender las habilidades de comunicación adecuadas y en todo caso no aislar al enfermo, intentar introducirlo en las conversaciones familiares.
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2 thoughts on “Cuando el Alzheimer llama a tu puerta

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