Hay ladronzuelos en casa

suspicacia

Desde hace unos meses, ya no eres tan dulce. Por momentos ya no somos amigas. Soy yo, que estoy contra ti, y no sabes porque. Y no es de extrañar, ya no sabes quien soy. Creo que cada mañana me conoces de nuevo, no te acuerdas quien es esa mujer que maneja todo en casa. Creo que piensas  “si estás aquí será porque eres de la familia o alguien cercano”. Estas más o menos segura en la cocina, durante el desayuno, pero cuando llegamos a tu pequeño reino, tu habitación, ahí ya te pones hostil. Es tu habitación, son tus cosas, y no quieres que nadie las toque. No te fías de mí, es normal ¿no?, no te acuerdas con exactitud quien soy.

Buscas un pañuelo y no lo encuentras : “Siempre están en mis cosas y me las revuelven y después no encuentro nada

Te vas a poner tus joyas para ir al paseo: “Ya han estado aquí revolviendo porque no encuentro nada, lo que me faltaba” o “aquí habían más cosas, me van a dejar sin nada” Continue reading “Hay ladronzuelos en casa”

Lucidez, fugaz como el fuego de una cerilla

Mi niña está en el estadio medio, o etapa moderada del Alzheimer. Aun se ducha y se viste sola pero con supervisión. Come sola, no necesita bastón para andar, es decir que aun el proceso es fácil de llevar. Pero el deterioro de su memoria en el último año ha sido devastador.
Esos estupendos momentos de lucidez que me hacían mantener la energía para seguir, ya no me gustan, la hacen sufrir. No los soporto. Continue reading “Lucidez, fugaz como el fuego de una cerilla”

Falsos recuerdos

Estas navidades para mi niña han sido tranquilas. A diferencia de las anteriores, ha estado de buen humor y ha aceptado que hijos y nietos vinieran a casa a cenar.

Al día siguiente, 25 de Diciembre, fue su cumpleaños. 88 añitos ha cumplido la señorita.

Este acontecimiento siempre se ha celebrado saliendo a comer a un restaurante. Al mismo restaurante durante muchísimos años. Ya la conocen y la tratan como a una reina. Fue muy feliz ese día. Estaba radiante. Continue reading “Falsos recuerdos”

Cuida como te gustaría que te cuidaran

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Hace tiempo que no escribía por salud mental. Debo alejarme de vez en cuando de la enfermedad y mi tiempo libre dedicarlo a otras cosas. Pero hoy la rabia y la responsabilidad me hace hacerlo.

En el edificio donde vive mi niña, vive el hombre con la mirada más dulce que jamás he visto. Se llama Pancho y también padece Alzheimer. Cada mañana lo veo en la calle con su cuidadora esperando el transporte que le lleva al centro de día. La cuidadora, siempre, cada día, está hablando por teléfono, y el con la mirada perdida, sin que nadie le haga caso . Total tiene Alzheimer, que más da , eso debe pensar ella. Continue reading “Cuida como te gustaría que te cuidaran”

CU, CU, ¿SABES QUIEN SOY?

Ya mi niña no sabe mi nombre. Ella sabe que me conoce, que conmigo está segura, que me quiere y que la quiero, pero ya no sabe como me llamo.

Sabe que tiene tres nietos, pero ya no sabe sus nombres. Ya les ve sin la compañía de sus padres y no les reconoce..

Ya ha llegado a casa la Agnosia visual. Quizás el síntoma del Alzheimer más temido por las familias. Que tu madre, tu padre etc… no te reconozca es doloroso, es impactante Continue reading “CU, CU, ¿SABES QUIEN SOY?”

Como una cebolla, del derecho y del revés

 

Mi niña aún se viste sola, pero ha decidido que quiere ser una cebolla. Últimamente se pone dos faldas, o una falda encima de un pantalón, y además le gusta darle la vuelta a las prendas de la parte superior, así que ahora se viste día del derecho y día del revés .

Si la dejamos sola, ella tarde o temprano, se da cuenta de que algo no ha hecho bien, que hay demasiada ropa en su cuerpo. Pero se va poniendo nerviosa hasta dar con lo que no encaja en su vestimenta.

Por ello es mejor acompañarla, hacerle seguimiento sin interferir en su autonomía, para que el proceso vaya bien y no se estropee la armonía matutina. Continue reading “Como una cebolla, del derecho y del revés”

JUGAMOS AL ESCONDITE?

Mi niña, con mucha frecuencia, por no decir cada día, pierde algo, sobre todo las llaves de su armario, donde guarda sus tesoros y el monedero.

Ayy su monedero, donde tiene el dinerito, como dice ella.

Cada mañana, después de la rutina del desayuno y ducha, muchas veces, se pone a ordenar, desordenadamente sus cosas, y entonces se le ocurre, que su monedero estaría mejor, enrolladito en una suave gamuza. Y lo guarda donde ya la memoria no le permite recordar

Y entonces comienza un periplo por toda la habitación, buscando algo que no recuerda que es. Continue reading “JUGAMOS AL ESCONDITE?”